
Mirar hacia atrás es siempre un viaje que obliga a pensar en el tramo por venir, en el sendero a seguir luego de la retrospectiva.
He sabido ir al pasado de muchas maneras, algunas insanas, que me dejaron abandonada de mi propia compasión. Otras indiferentes, que desnudaron la parte más absurda de mi ser y aún así, hermosa y rica zona de mi alma que abonó la conciencia de mí, de la completud que soy, la sombra que me habita. En ocasiones transité la que fui con gesto condenatorio y mi juicio cayó pesado sobre mí exiliándome a la tierra de los que no encuentran el regreso…sólo para entender que no existe la frontera entre lo correcto y lo incorrecto, que cada cosa ocupa el sitio adecuado en el momento preciso en el que debe manifestarse; que todo, absolutamente todo, sirve a un propósito individual del alma y a un Propósito Mayor de la existencia universal, algo que mi ego desconoce pero debe cultivar negándose a sí mismo; que todos los seres caminamos en dirección a ese elevado mandato que compartimos y en el andar vamos proveyéndonos de las experiencias y las relaciones que necesitamos para que lo que debe ser sea, escalando en nuestra evolución hasta traspasar nuevamente el velo que cruzamos al llegar aquí y entonces, sólo entonces, comprender el sentido de todas las cosas, recordar quiénes somos y olvidamos al venir.
¿Qué lugar queda en esta trama para el juicio?, ¿cómo juzgar mi obrar o el de los otros seres?. No puedo yo, desde mi dudosa percepción y mi ignorante y egoica visión, saber la tarea que le corresponde al otro en esta existencia y, conociendo mi tarea aquí, no puedo descalificar ninguna de mis experiencias, sino honrarlas como aliadas que me guían al sitio que el Universo me ha asignado en el Gran Plan. Así que de tanto ir hacia atrás en mi memoria, he aprendido a tener una cuidadosa y amorosa mirada del pasado.
Y sé, definitivamente sé que soy un ser sagrado que se ha encapsulado en este cuerpo-ego para realizar un aprendizaje mayor, para que cuando la realidad vomite sobre mi su verdad de fuego, vuelva yo a la luminosa columna que me sostiene desde el Gran Sol Central de todo lo existente y me aferre fuertemente a la Verdad de mi alma. Me convertiré nuevamente en la co-creadora de mi manifestación y la realidad abandonará su lascivia por verme caer… y volveré sagradas todas las cosas, todos los vínculos, todas las miradas, todas las palabras.
Sólo debo recordar y convocar a las fuerzas superiores para que se alineen con mi tarea.
Soy un ser muy bello, amado y bendito del Universo, sólo que a veces no lo recuerdo…
Recordar. Volver a mirar para recordar.

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